
La Coronilla de la Divina Misericordia es una oración poderosa en la que pedimos la misericordia de Dios para nosotros y para el mundo entero. Fue revelada a Santa Faustina Kowalska en la década de 1930 y se ha convertido en una de las devociones más populares dentro de la Iglesia Católica.
El origen de la Coronilla de la Divina Misericordia
En la década de 1930, Jesús se apareció a Santa Faustina Kowalska, una monja polaca de la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia. En una de estas apariciones, en 1935, un ángel se le apareció a Santa Faustina y le instó a rezar por la misericordia de Dios. Al día siguiente, Cristo se le manifestó y le enseñó la Coronilla, instruyéndola a rezarla especialmente por los moribundos y los pecadores.
Santa Faustina escribió en su diario lo que Jesús le reveló:
“Hija Mía, anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado. A quienes recen esta coronilla, Me complazco en darles lo que Me pidan. Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz. Escríbelo para las almas afligidas: Cuando un alma vea y conozca la gravedad de sus pecados, cuando a los ojos de su alma se descubra todo el abismo de la miseria en la que ha caído, no se desespere, sino que se arroje con confianza en brazos de Mi misericordia, como un niño en brazos de su madre amadísima. Estas almas (125) tienen prioridad en Mi Corazón compasivo, ellas tienen preferencia en Mi misericordia. Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad. Escribe: cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso” (Diario de Santa Faustina, 1541).
Santa Faustina fue canonizada por el Papa Juan Pablo II el 30 de abril del año 2000, y desde entonces la devoción a la Divina Misericordia ha crecido en todo el mundo.
¿Por qué rezamos la Coronilla de la Divina Misericordia?
Rezamos la Coronilla de la Divina Misericordia para implorar la misericordia de Dios, tanto para nosotros como para toda la humanidad. A través de esta oración, nos acercamos al amor infinito de Cristo, confiando en Su compasión y en Su deseo de salvar a las almas. Nos ayuda a recordar que, aunque somos débiles y pecadores, podemos confiar plenamente en la bondad y el perdón divino.
Esta oración también nos invita a practicar la misericordia en nuestra vida cotidiana, imitando a Jesús al ser compasivos con los demás, perdonar y ofrecer sacrificios por la conversión de los pecadores.
Además, Jesús hizo promesas extraordinarias a quienes recen esta Coronilla con fe y devoción. Según revelado a Santa Faustina, aquellos que la recen con confianza recibirán gracias inimaginables, especialmente en la hora de la muerte. También aseguró que, cuando se rece en presencia de un moribundo, Él se interpondrá entre esa alma y la justicia divina como Salvador Misericordioso.
Jesús expresó en el Diario de Santa Faustina :
“Hoy me despertó una gran tormenta, el viento estaba enfurecido y llovía como si hubiera un huracán, a cada rato caían rayos. Me puse a rogar que la tempestad no causara ningún daño; de repente oí estas palabras: Reza la coronilla que te he enseñado y la tempestad cesará. En seguida he comenzado a rezar la coronilla y ni siquiera la he terminado cuando el temporal ha cesado y oí estas palabras: A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad”. ( Diario de Santa Faustina, 1731)
Por ello, la Coronilla se convierte en una poderosa oración de intercesión, no solo para nuestra propia conversión y salvación, sino también para la del mundo entero.
¿Cuándo rezar la Coronilla de la Divina Misericordia?
Si bien la Coronilla puede rezarse en cualquier momento del día, hay momentos especiales en los que su recitación cobra un significado más profundo:
Después de la Misa: La Eucaristía es la fuente y culmen de la vida cristiana. Rezar la Coronilla después de la Misa es una forma de prolongar la ofrenda eucarística, pidiendo que la misericordia de Cristo se derrame sobre toda la humanidad.
Antes de la Fiesta de la Misericordia: Jesús pidió a Santa Faustina que se rezara una novena de la Coronilla durante los nueve días previos a la Fiesta de la Divina Misericordia, que se celebra el primer domingo después de Pascua. En sus palabras:
“El Señor me dijo rezar esta coronilla durante nueve días antes de la Fiesta de la Misericordia. Debe iniciarse el Viernes Santo. Durante este novenario concederé a las almas toda clase de gracias.”. ( Diario de Santa Faustina, 796)
A las 3:00 PM – La Hora de la Misericordia: Jesús murió en la Cruz a las 3:00 de la tarde, por lo que esta hora se considera la “hora de la gran misericordia” . En este momento, Jesús nos invita a dirigirnos a Él con confianza yanos sumergir en Su amor redentor.
En el Diario de Santa Faustina , Jesús dijo:
“A las tres, ruega por Mi misericordia, en especial para los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi abandono en el momento de Mi agonía. Ésta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré penetrar en Mi tristeza mortal. En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión….“ ( Diario de Santa faustina , 1320)
Por esta razón, muchos fieles rezan la Coronilla a esta hora, junto con otras devociones como el Vía Crucis o una breve meditación sobre la Pasión de Cristo. Rezar la Coronilla de la Divina Misericordia nos ayuda a confiar en Dios y en Su plan de salvación, ofreciéndoles nuestras preocupaciones y pidiendo Su amor y perdón para nosotros y para el mundo entero.
¿Cómo rezar la Coronilla de la Divina Misericordia?
Se puede rezar con un rosario tradicional o simplemente con los dedos. Sigue estos pasos:
a. Comenzar con la Señal de la Cruz: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
b. Oración de inicio: Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó para las almas, y el mar de misericordia se abrió para el mundo entero. Oh Fuente de Vida, insondable Misericordia Divina, abarca al mundo entero y derrámate sobre nosotros. ¡Oh Sangre y Agua, que brotaste del Corazón de Jesús como fuente de misericordia para nosotros, en ti confío.
c. Rezar un Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; y perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
d. Rezar un Ave María: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
e. Rezar el Credo de los Apóstoles: Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; ascendió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; desde allí vendrá a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
f. En las cuentas grandes del rosario, rezar: Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.
g. En cada cuenta pequeña del rosario (diez veces): Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
h. Al finalizar las cinco decenas, repetir tres veces: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
i. Oración final: Oh Dios eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, míranos con bondad y aumenta tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia mismos.
Rezar la Coronilla de la Divina Misericordia es una manera poderosa de acercarnos a la infinita misericordia de Dios y confiar plenamente en Su amor. Es una devoción que ha transformado la vida de muchas personas, y su promesa de gracia y salvación sigue vigente para todos los que la rezan con fe.
¡Anímate a rezarla y experimenta el poder de la misericordia de Dios en tu vida!